Agricultura Ecológica |
![]() La Agricultura Ecológica (AE) define al sistema productivo cuyo objetivo fundamental es la obtención de alimentos saludables y de máxima calidad, respetando el medioambiente y conservando la fertilidad de la tierra, todo ello mediante la utilización óptima de los recursos naturales, excluyendo el empleo de productos químicos de síntesis y procurando un desarrollo sostenible. La AE está regulada en Europa por el Reglamento Comunitario R(CEE) Nº 2092/91, de 24 de junio, sobre producción agrícola ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios. Para que esta reglamentación se definiera, previamente surgió una conciencia y un modo de ver la producción agrícola diferente a la que la agricultura intensiva impuso con la revolución verde y el uso masivo de productos químicos de síntesis. Esa conciencia hizo que los agricultores pusieran en práctica ese modo especial de tratar la tierra, las plantas y los animales que hoy en día llamamos Agricultura Ecológica. Ahora bien, la AE no se puede considerar un mero modo de producir alimentos. También se fundamenta en cuidar el aspecto económico y social de la producción como elemento creador de una sociedad más equitativa, duradera, compleja, e incluso, moralmente aceptable.La AE constituye, por tanto, un modo de producir alimentos con todas sus propiedades, sin utilizar venenos ni productos tóxicos para su elaboración, y favorecer con ello la salud de la población de un modo seguro y duradero, tanto económica como ambientalmente. |


Para que esta reglamentación se definiera, previamente surgió una conciencia y un modo de ver la producción agrícola diferente a la que la agricultura intensiva impuso con la revolución verde y el uso masivo de productos químicos de síntesis. Esa conciencia hizo que los agricultores pusieran en práctica ese modo especial de tratar la tierra, las plantas y los animales que hoy en día llamamos Agricultura Ecológica. Ahora bien, la AE no se puede considerar un mero modo de producir alimentos. También se fundamenta en cuidar el aspecto económico y social de la producción como elemento creador de una sociedad más equitativa, duradera, compleja, e incluso, moralmente aceptable.

